Por: Berenice Cano y Velia Duarte
Un fantasma recorre el mundo; el fantasma del fascismo que años atrás causó muchos sufrimientos, pérdidas de vidas humanas, destrozos de pueblos enteros; pero tal parece que, a las sociedades sobre todo europeas, esos horribles e inhumanos hechos los enterraron en el olvido.
No entendemos cómo es posible que el pueblo italiano, que ya sufrió los estragos de una guerra inútil iniciada por el fascista Benito Mussolini, votara por el regreso de ese régimen donde serán cortadas todas sus libertades.
Otro ejemplo es España, que sufrió por 40 años un gobierno fascista encabezado por el General Francisco Franco, en ese tiempo el pueblo español fue bombardeado por las tropas alemanas a petición del citado general.
Alemania es otro país que ya sufrió una de las guerras más cruentas del mundo, por apoyar a un líder fascista, que los llevó a la destrucción y a la hambruna, es increíble que ahora el gobierno alemán apoye a Ucrania, mandando armas y pertrechos militares a un gobierno que detrás de él están judíos fascistas.
Estados Unidos que se cree el paladín de las libertades, está metido en esa guerra, mientras la población estadounidense está sumida en una degradación social, esa nación es la mayor consumidora de drogas en el mundo; donde los jóvenes se ven envueltos en matanzas en las escuelas, supermercados, desfiles, etc.
Pero a las autoridades estadounidenses les importa más, estar mandando armamento a Ucrania, fomentando el fascismo, que la degradación de la juventud de su pueblo. Es preocupante las declaraciones que hizo un alto funcionario de Estados Unidos, donde amagan con usar armas nucleares en contra de Rusia, no importando las consecuencias para el mundo.
También en América Latina tenemos gobiernos fascistas, como Bolsonaro en Brasil; en Chile y Argentina, aunque ya tienen regímenes progresistas, el fascismo no acaba de morir. Ya es tiempo de que los países de latinoamericanos y algunos pueblos europeos democráticos, levanten la voz: ¡No queremos guerra! que traen graves consecuencias, económicas, de contaminación y muertes.
Es tiempo que la población estadounidense despierte y no se dejen engañar por sus líderes bélicos, porque el día de mañana quizá sea demasiado tarde, ni una gota de sangre debe regarse en defensa de los intereses yanquis, ni de gobiernos fascistas.
