Por Berenice Cano y Velia Duarte
En México, la educación ha tenido avances y retrocesos, según fueran las ideas del gobierno en turno. Después de la revolución, en el gobierno de Álvaro Obregón, donde a José Vasconcelos, secretario de educación le tocó echar andar la gran máquina de la Secretaría de Educación, creada por Obregón; Vasconcelos le dio un gran impulso a la enseñanza en todos sus niveles, quería llevar la cultura y las artes a todos los confines de México.
Al término del gobierno de Obregón, vino un gran estancamiento, hasta que llegó el presidente Lázaro Cárdenas, que le dio otro gran impulso a la educación; fue el fundador de las escuelas normales rurales, del Politécnico Nacional, de la escuela Nacional de Educación Física y muchas más. Y su interés era llevar educación a todos los pueblos del país. Así, entre altas y bajas, llegamos a nuestros tiempos actuales; que, por culpa de los últimos sexenios, dejaron mucho que desear. Con gobiernos con poco interés por la cultura, la música y el arte, con jóvenes y niños pocos preparados que poco saben de nuestra historia y nuestros héroes, así nos topamos con esta pandemia en la que se tuvieron que cerrar escuelas por el bien de la sociedad.
Y ahora nos encontramos con la disyuntiva del regreso a clases, nuestro presidente López Obrador, hizo un llamado a todos los gobiernos estatales y municipales y a los secretarios de educación de todos los estados, para que entre todos hagan un frente común y se puedan abrir todas las escuelas. Pero aquí en Morelos, sobre todo en la capital, va estar difícil; la corrupción impera en todos los niveles y el educativo no se queda atrás. La presidencia municipal es un desgarriate, el gobernador solo es una figura decorativa, que de vez en cuando hace algunas declaraciones, el transporte público que es indispensable para ese regreso, es inadecuado, sucio, sin ventilación, son como jaulas rodantes.
Muchas escuelas carecen de agua (en los hogares de Cuernavaca tampoco tenemos agua, cómo se van a bañar los niños) en algunas escuelas, su población escolar es de 600 niños que acuden diariamente y solo se tienen ocho baños y sin el vital líquido; no tienen contenedores de basura adecuados, los lavabos son insuficientes, con patios en los que albergan muchos telebrejos. Son pocos trabajadores manuales y los que hay, dan poca importancia a su trabajo.
Para un regreso a clases seguro, tendrían tanto las autoridades del IEBEM, como las presidencias municipales y el gobierno estatal, estar revisando ya, escuela por escuela y atender sus necesidades; pero hasta ahorita, todos dan declaraciones y quieren que el presidente de la República, haga todo y nuestras autoridades se lavan las manos y poca importancia le dan al asunto.
Con escuelas sucias y sin agua, pobres de nuestras niñas, niños y jóvenes morelenses; ellos no tendrán un regreso seguro a clases y los maestros… tampoco.
