Por Minerva Delgado*
En el PAN de Morelos no hay ideologías, hay familias. Y Óscar Cano Mondragón es el mejor ejemplo de cómo se cambia de familia para sobrevivir.
Primera familia: La Sagrada Familia Fue el grupo que controló el PAN y el gobierno de Morelos por más de dos décadas. Los Adame, los Alemán, los Rivera, los Álvarez, los Hernández. Se repartían gubernatura, dirigencia estatal, diputaciones y alcaldías como si fuera herencia.
Cano era panista de ese PAN. Disciplinado y siempre esperando su «oportunidad». Bajo el cobijo de la Sagrada Familia fue Director del Instituto de Crédito, hoy dirigido por otro panista, Enrique Iragorri (hablaremos de él en otro momento) que también sabe de traiciones.
Al final, la Sagrada Familia se pudrió en el poder. Nepotismo, repartos, derrotas. En 2016 la militancia los sacó.
Segunda familia: La Santísima Trinidad / Los TerrazasLlegaron los tres hermanos Martínez Terrazas: Juan Carlos, Daniel y Adrián. Les decían «La Santísima Trinidad» porque eran tres y mandaban como uno solo.
Prometieron acabar con los vicios de la Sagrada Familia y terminaron repitiendo todo, pero con otro apellido. Y aquí viene el salto de Cano: Fue Juan Carlos Martínez Terrazas, ya como presidente estatal del PAN, quien
en 2021 lo designó Coordinador del Grupo Parlamentario del PAN en la LV Legislatura. Es decir, Cano recibió aquella «oportunidad» no por la Sagrada Familia, llegó por los Terrazas.
Los viejos panistas lo ven como traición: el hombre que se formó con ellos, se pasó al grupo que los desplazó para poder ser diputado, para poder ser hoy secretario del Ayuntamiento de Urióstegui.
Los Terrazas lo ven como lealtad: el que sí entendió que el poder cambió de manos y se alineó.
Por eso Cano puede hacer operativos contra ambulantes, clausurar bares… Porque no está solo. Está protegido por la familia que hoy manda.
En el PAN de Morelos no se traicionan ideas. Se traicionan familias. Y Cano lo sabe.
Hoy, Óscar Cano Mondragón está en el ojo público al haber advertido al regidor de #Morena Gabriel Rivas «no meterse» con las licencias de venta de alcohol «porque la maña está fuerte».
Gabriel Rivas fue asesinado el miércoles por la tarde en Acapantzingo. Óscar Cano guarda silencio.
*Reportera en Morelos con más de 25 años de ejercicio periodístico.
