La venganza de Salazar (Jorge)
Por Minerva Delgado
Un problema manejable
Al inicio de esta administración, el problema de las pensiones de los trabajadores del Gobierno del Estado de Morelos era grave, pero manejable durante todo el sexenio. No había por qué mover el tema.
Sin embargo, el todopoderoso funcionario —primero Secretario de Administración, luego Secretario de Hacienda y después Secretario de Administración y Finanzas— decidió que él sí podía resolverlo.
El Instituto de Pensiones y la trampa
Jorge Salazar convenció a la gobernadora de crear el “Instituto de Pensiones”. No hace falta ser muy listo para darse cuenta de que este instituto no sirve de nada si no va acompañado de una serie de reformas a la Ley del Servicio Civil que restrinjan los derechos pensionarios de los trabajadores.
La apuesta era que los trabajadores se tragaran el cuento de que solo se trataba de crear dicho instituto y que no advirtieran, sino hasta que estuvieran publicadas, las reformas que limitarían su derecho a una pensión respecto de las condiciones actuales.
Eso no sucedió: descubrieron la trampa y todo se descontroló.
La reacción: unidad sindical y pérdida de apoyos
Fue entonces cuando los sindicatos de burócratas se unieron, la oposición retiró su apoyo e incluso el PT, supuesto aliado del gobierno, se pronunció en contra de cualquier reforma que afectara los derechos de los trabajadores.
Una avalancha de solicitudes de pensión
Para entonces, el miedo a perder la pensión había provocado que prácticamente todos los trabajadores del gobierno con derecho adquirido a una pensión ingresaran su solicitud al Congreso del Estado.
Las consecuencias fueron inmediatas:
- Solicitudes que debían presentarse en un plazo de dos o tres años llegaron en unas cuantas semanas.
- Las finanzas del Tribunal Superior de Justicia colapsaron.
- Una vez que se resuelva la totalidad de las solicitudes ingresadas, colapsarán también las del Congreso del Estado y las del Poder Ejecutivo.
La búsqueda de un culpable
En lugar de aceptar su error —“haberle dado una patada al avispero” en el tema de las pensiones sin tener las condiciones para aprobar las reformas necesarias—, el supersecretario Jorge Salazar prefiere buscar a un culpable.
Ese “chivo expiatorio” es José Ramón Wong Balboa, líder del Sindicato de Trabajadores del Poder Ejecutivo.
¿Cómo piensa hacerlo?
- Violó las condiciones del Contrato Colectivo de Trabajo entre el Gobierno del Estado y el Sindicato.
- Obligó así a los trabajadores y a su líder a salir a las calles y bloquear oficinas gubernamentales.
- Una vez que Wong Balboa cayó en la trampa, lo denunció.
Con el control que el Poder Ejecutivo mantiene sobre la Fiscalía General de Justicia y el Tribunal Superior de Justicia, no les sorprenda que en unos días haya una orden de aprehensión contra el líder sindical y su gente cercana.
El primer preso político del régimen
Así que Wong Balboa podría pagar caro su atrevimiento de desafiar a Jorge Salazar Acosta, y lo que fue un error de cálculo político de este último será lavado con el encarcelamiento del líder sindical: Wong, ¿el primer preso político de este régimen?.
