Por Minerva Delgado
Los abuelos paternos de la primera presidenta de México nacieron en Lituania, emigraron a México en los años veinte, mientras que sus abuelos maternos llegaron a nuestro país apenas en los años cuarenta.
Es decir, de acuerdo con las reglas universales de nacionalidad, el padre de Claudia Sheinbaum contaba con la nacionalidad Lituana y su madre con la nacionalidad búlgara, es decir, la presidenta puede sin problema, tener alguna o esas dos nacionalidades, solamente es cuestión de hacer un trámite relativamente sencillo en cualquiera de las embajadas de esos países en nuestro país.
Pero el dato más importante sobre los padres de la presidenta es su condición de judíos, esa ‘nacionalidad’ está por encima de la que puedas tener por tu lugar de nacimiento.
Los judíos del mundo se encuentran unidos entre sí alrededor del estado de Israel en el lugar donde se encuentren, deben de saber hebreo, realizar el servicio militar en Israel y estar a disposición de ese país en caso de conflicto.
Una guerra hipotética entre México e Israel pondría en una encrucijada a la señora presidenta,
A quien apoyaría?
A quién apoyarían sus hijos, su familia?
Y esa mujer, a la que le dimos nuestro voto en 2024 para convertirse en la primera presidenta de México, hoy viene a restringir los derechos de 40 millones de mexicanos que viven en Estados Unidos para aspirar a ser gobernadores o presidente de la república, porque emigraron a ese país y consiguieron esa nacionalidad adicional, o son hijos o nietos de inmigrantes mexicanos y que por esa condición tienen una doble nacionalidad.
Y lo doy por hecho, porque desde el inicio de su gobierno, las reformas a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos se han convertido en un mero trámite, las cámaras de diputados federales y senadores han aprobado en fast-track todo lo que ha propuesto su “jefa” sin moverle una coma siquiera.
Mientras que en las legislaturas de los estados donde Morena y sus aliados tienen amplia mayoría, incluso se pelean por ser los primeros en aprobar esas reformas.
Por lo tanto, será en la próxima semana que se consume este grave retroceso en los derechos de los mexicanos que tengan doble nacionalidad, trastocando el principio de irretroactividad de la Ley y progresividad de los derechos, las reglas para adquirir la nacionalidad mexicana, todos establecidos en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
Y así, mientras en Estados Unidos la Suprema Corte “frenó” la intención de Donald Trump de quitarles la ciudadanía a los mexicanos nacidos en ese país cuando sus padres estén de manera “ilegal”, es en México donde sí se restringirán los derechos de los mexicanos con doble nacionalidad a aspirar a ser Gobernadores o Presidentes de la República.
Todos, absolutamente todos en este país tenemos familiares o amigos viviendo en Estados Unidos y que tienen o pueden tener la doble nacionalidad, derecho por el cual lucharon por décadas en ambos países, para que la primera presidenta, que virtualmente tiene hasta tres nacionalidades adicionales, además de la mexicana; la lituana, la búlgara y la israelita, venga a anular derechos de los mexicanos en el extranjero.
