Por Minerva Delgado
Corría el año 2012 y en plena comparecencia del Director General del ISSSTE, el Diputado Federal Francisco Moreno Merino decía lo siguiente:
“Perdón que concluya con una frase que dice: que no hay caballo fino que no tire a mula, ni mujer bonita que no llegue a ser meretriz (prostituta), y hombre bueno que no tire a penco (pendejo). No sea usted un hombre bueno, sea usted un buen director general del instituto”.
La afirmación de que toda mujer guapa terminaría, tarde o temprano, ejerciendo la prostitución tuvo consecuencias políticas inmediatas: le costó la candidatura al Senado de la República.
En ese rechazo coincidieron mujeres de distintas fuerzas políticas, incluidas integrantes del PRI.
Sin embargo, en 2015 volvió a ocupar un cargo legislativo al recibir una diputación plurinominal local en Morelos, posición que desempeñó hasta 2018.
Durante dos años consecutivos, como presidente de la Mesa Directiva, fue señalado como responsable de la inédita quiebra del Congreso.
Hasta entonces, pese a los abusos presupuestales atribuidos a algunos diputados, las cuentas del Legislativo habían logrado mantenerse en equilibrio.
Hecho lo anterior, fue obligado a renunciar a la Presidencia de la Mesa Directiva apenas un par de meses después de iniciado su segundo año al frente, lo que marcó la peor administración de los recursos del Congreso, lo cual fue subsanado hasta la siguiente legislatura.
Como ocurre con frecuencia en la política, Paco Moreno parece apostar a la mala memoria de los morelenses. Hoy se presenta como uno de los líderes del nuevo partido Somos México y, previsiblemente, buscará encabezar la lista de diputaciones locales plurinominales en las elecciones del próximo año.
Ese empeño de muchos políticos por no retirarse revela una resistencia a dedicarse a actividades alejadas del dinero fácil y del poder. También evidencia la necesidad permanente de conservar acceso al presupuesto público, así como a la negociación de cargos y posiciones.
Ojalá que los líderes nacionales de Somos México no menosprecien la memoria ni el criterio de los morelenses.

