Ser mujer en México, ser mujer migrante
Por Verónica Giles Chávez
El 25 de noviembre conmemoramos el Día Internacional de la Eliminación de la violencia contra las Mujeres. Un día para recordar que no es fácil ser mujer y que todas en algún momento de nuestra vida hemos sido víctimas de los diferentes tipos de violencia, principalmente la recibida de los hombres. En mi caso, estoy educando a mi hija para que se ame a sí misma y pueda reconocer inmediatamente alguna señal de violencia. Pero también urge educar en las nuevas masculinidades, que los hombres aprendan a aceptarse y respetar el valor que tienen las mujeres, reconocer que somos diferentes y que no pensamos igual. Además de buscar una sana convivencia y tener tareas compartidas aún con nuestras diferencias de pensamiento e ideológicas.
Estas diferencias de pensamiento me lo han dado vivir como migrante en un país considerado de primer mundo (lo cual no fue fácil). Conocer otras referencias culturales y sociales me dieron la posibilidad de aprender y tener una postura más amplia basada en la globalización. Y les hablo de Canadá que es un país que sí castiga el acoso o violencia de género. No podemos decir que es una sociedad perfecta, pero si castiga al agresor. Ser migrante mujer no es lo mismo que ser migrante varon. Las mujeres llevan implícito la responsabilidad del cuidado de la familia, migramos con nuestras hijas e hijos o los encargamos con las abuelas, así es, nuestras abuelas.
Recuerdo que, en mi caso, tenía que estudiar, preparar la comida, limpiar la casa, llevar a la guardería a mi hija, llevarla al parque para que tuviera un tiempo de esparcimiento, alistarla para dormir y después continuar con mi trabajo de investigación mientras transcurrian unas horas de la noche y, al día siguiente, la misma rutina.
Me encontraba sola con mi hija que apenas tenía un año de edad, en este país no tenía ningún familiar o red de apoyo. Pero a pesar de la situación de discriminación o racismo, me sentía segura, porque podía recurrir a las autoridades. Un día tuve una mala experiencia en el metro de la ciudad, un hombre se me acercó para preguntarme sobre cómo llegar a un punto a través de la línea del metro de Montreal, yo amablemente le respondí, cuando lo hice, él se acercó más y me dijo palabras obsenas, yo me retiré y corrí lo más rápido que pude, lamentablemente, ese hombre era latino, así es, de esos hombres acosadores que no queremos en nuestra cultura mexicana.
En Canadá también es considerada una falta grave que un hombre voltee a ver a una mujer de una manera morbosa, así que la mayoría de las ocasiones las mujeres muestran su cuerpo y belleza con mucha confianza. Al respecto, un amigo latino (después comencé a hacerme de una red de amigas y amigos), un día me hizo un comentario, señalando que: “aquí en Canadá a los hombres no les gustan las mujeres, porque ni siquiera las voltean a ver” y sonrío sarcásticamente.
No somos objetos sexuales, no somos objetos de uso, desde la teoría psicosexual de Sigmund Freud, se fundamenta muchas de las etapas que debemos ir elaborando para ser personas potencialmente exitosas. Busquemos apoyo psicólogico para trabajar muchos de los probelmas sexuales que tiene nuestra sociedad, y lo sexual no significa solo lo genital.
Otra de las costumbres que tienen los canadienses, cuando les interesa una mujer, ellos dan el número de teléfono y la mujer decide si le llama o no, para evitar que el hombre pueda acosar o insistir en una cita que pueda llegar a hostigar a la mujer. La mujer está en un lugar privilegiado por el gobierno, al mismo nivel que los adultos mayores, las personas con discapacidad y los nativos o indígenas.
Nos queda mucho trabajo por realizar para mejorar nuestra sociedad. Celebro la iniciativa de la gobernadora de Morelos, Margarita González Saravia, de comenzar con talleres de concientización para niños y jóvenes, para que las nuevas generaciones de hombres no sean violentadores. Hoy en día no es suficiente con educar a nuestras hijas para que se defiendan, debemos ir sumando a los varones para prevenir y erradicar la violencia de género.
“El 25 de noviembre conmemoramos el día internacional contra la violencia hacía las mujeres, pero todos los días trabajamos para eliminarla”.
