Por. Berenice Cano y Velia Duarte
No puede ser posible, que después de 80 años del ataque de Hiroshima y Nagasaky con bomba atómica, que lanzó Estados Unidos; aún, hasta la fecha queden secuelas entre la población japonesa, sin olvidar a las personas que murieron.
El mundo entero debe exhortar el fin de las guerras, ningún país debe destruir ciudades y matar a niños inocentes, que, sino mueren por las mortíferas armas, mueren de hambre y de sed; como ahora está pasando en Gaza, que los infantes están muriendo por falta de alimentos; están asesinando a un promedio de 28 niños, diario, unos fallecen por los bombardeos y otros por la falta de elementos de primera necesidad como alimentos, agua y medicinas.
Todos los países, deben detener esos homicidios y ninguna guerra más debe ser permitida, ni en Gaza, ni en Ucrania; las naciones deberían unirse para mejorar el mundo y no para destruirlo, ¡ALTO, YA! a ese genocidio, los Estados Unidos, no deben apoyar a esos gobiernos que solo buscan sus propios intereses, que no les importan las masacres, ni el daño que hacen a la humanidad.
Los mismos israelíes piden a sus soldados y a sus líderes, parar esa guerra inútil, que solo trae dolor, hambre, desolación, para los habitantes de Gaza; es mejor vivir con armonía y en paz, y no con los horrores de una guerra.
