Por Berenice Cano y Velia Duarte
Delfina Gómez quien fue la primera mujer nombrada Secretaria de Educación, por el presidente Andrés Manuel López Obrador; cuando todavía no se sentaba en el escritorio de su oficina fue vapuleada y criticada por la oposición. Ahora que ella se va a contender como gobernadora del Estado de México; el mandatario federal ha designado a la maestra Leticia Ramírez como la nueva Secretaria de Educación y en todos los medios de comunicación, la han denostado y se han burlado de ella por las funciones que venía desempeñando como directora de Atención Ciudadana en el gobierno federal; pero jamás se han referido a su talento y a su entrega al trabajo, al levantar el teléfono para atender cientos de llamadas de la ciudadanía que solicitan un apoyo. Esto nos recuerda a la poeta chilena Gabriela Mistral, premio nobel de literatura, que por la envidia de algunas maestras y maestros tuvo que renunciar a su cargo y dejar inconcluso la gran obra que estaba realizando en nuestro país.
El magisterio es un medio muy difícil, que estaba lleno de corrupción y ahorita en algunos Estados, se está, medio limpiando, pues surgen muchas inconformidades, ya que se les cayó su minita de oro a los líderes charros. Solo hay que recordar aquella mujer Elba Esther Gordillo que fue el brazo derecho de muchos ex presidentes, que se enriqueció tanto, que hasta casas en el extranjero tenía; ella movilizaba a los sindicatos magisteriales de todo el país.
Se tiene que limpiar esa dependencia que es tan importante para el desarrollo de nuestro país; hay que analizar y no criticar a la institución que fue decayendo poco a poco con los años; a los gobiernos neoliberales no les interesó la educación. Quizá la nueva secretaria de educación, no sea como Aurelio Nuño, que según había estudiado en el extranjero y era un verdadero papanatas; a él sí se le aplaudió y se le llenó de alabanzas por su mal desempeño.
La educación no fue una prioridad para los gobiernos anteriores, un ejemplo de ello, son las escuelas rurales que desaparecieron y también las normales, que se dedicaban a preparar bien a los maestros, tanto de primarias, de secundarias, y jardín de niños; de ésta última, ya solo queda la Escuela Nacional de Educadoras.
Esos analistas que vemos en los medios de comunicación, que según son eruditos de todos los temas ya opinaron que la maestra Leticia Castillo, no era apta para ese puesto. Mejor deberían dejarla, que desempeñe su trabajo y después de un tiempo razonable ya estaremos señalando sus errores.
Sobre las autoras del Artículo de Opinión:
Velia Duarte es profesora de educación básica, actriz, maestra de teatro y luchadora social.
Berenice Cano es profesora de nivel medio superior y superior, también se ha desempañado como periodista.